A propósito de selecciones que no clasifican

06 August 2006
Nos dieron gato por liebre, y ahora se enfadan
cuando les devolvemos gato por gato.

M.V.N.
Existen especies condenadas a lanzar sus gritos para satisfacer su cuota de reconocimiento. Incluso buscan agruparse en manadas sin sentido con el fin de autoconducirse en medio de una intemperie muchas veces indiferente. Esto es la predica de estos tiempos en aquellos que mueren por ser reconocidos, muchas veces sólo por el nombre, y no por el valor de su creación. Promover, seleccionar y publicar son etapas que demandan un cuidado intensivo, no en bien de una élite o lector hipócrita, sino en el motivo mismo de lo que significa literatura. Es demasiado engañoso mostrarse en camaradería tomando como bandera el creerse partidario de una generación que aún esta por concluir. Y si a eso añadimos “que el ser o no ser” es un solo un capricho de publicidad, el resultado de estas muestras es una actitud colectiva que nada tiene que ver con lo artístico.

Es cierto que existen cosas que uno mismo debe hacerlas si desea inscribir su nombre en una efímera gloria de quince minutos. Pero si sólo eso fuera el sentido de la literatura, pronto trataremos a la poesía como un chifa al paso. Esta manera de antología o selección (cambia la palabra pero no la dirección) de un libro titulado Generación del 2000? (insisten en un gracioso existencialismo) desdeña la verdadera colectividad en los jóvenes de ahora, no sólo por agrupar trabajos francamente, y sin afán de ser un critico de perfección, bajos de calidad e incluso, incluir autores que ya pasaron la etapa de ser considerados de esta generación (que te liberen Willy), aunque no debemos negar que talvez sea el único que tiene un trabajo sostenido y de buena factura. Pero entonces por qué se contradicen y hablan de generación 2000?, si en su presentación reclaman que deben publicar a partir del 2000. ¿A que se atienen sus propósitos? Acaso estamos formando nuevas hordas que juntan sus escritos para jugar a la comidita. Los bocaditos dispuestos y sólo algunos, en serio muy pocos, ingresan al tiempo y a la admiración, que a final de cuentas son los verdaderos seleccionadores. Que nuestro orgullo baje la guardia un momento, sobretodo en esta era. El arte en si, no puede ser encajado por caprichos. Cada manera artística es fruto de una acción que sobrepasa la necesidad de ser señalado por un índice. El arte se crea, se pone al vuelo, con o sin camaradería. Me pregunto cuantas antologías rescatan el verdadero sentido de publicar de acuerdo a la calidad del trabajo y no a la agrupación de intereses. Los grupos, las sectas, hacen el papel religioso que el arte nunca necesitó. Si hablamos de grupos, hablemos de tendencias: como lo fue el modernismo, vanguardia, y varios movimientos y no rendirle culto al club de Tobi, donde la pequeña Lulú no puede entrar porque vive en el Kilómetro 22 y no merece ser “intelectual”.

Si vamos a seguir disgregándonos, maniatarnos a una pose; como generación solo obtendremos el olvido, nos llamaron simplemente la nueva etapa del oscuranticismo. No es que la unión hace la fuerza. Ahora la fuerza esta impregnada en cosas mas sublimes que seguir la moda, porque hasta ir contra el trafico es hacer los mismo, total, la vía siempre es una sola. Y es en esta vía donde cada artista debe encontrarse a si mismo y luego sincerar su sentido y promoverlo sin ser llevado de la mano por un proxeneta que le diga: aquí la hacemos linda compadre.
 
posted by Post at 8:29 PM, |

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